
Autora: Sophie Kinsella
Año de publicación: 2010
Número de páginas: 346
Temática: Romántica Chick-lit
Mi puntuación: 8/10
Sinopsis: No hace falta ser un lince para darse cuenta de que Lara Lington no atraviesa un buen momento: su novio le ha dado esquinazo, su mejor amiga se ha largado a Goa y la empresa de cazatalentos que ha montado con ella se va al garete. Ya es hora de que algo le salga bien. Pues no. En plena tormenta existencial, aparece nada menos que el fantasma de su tía abuela Sadie, recientemente fallecida a la edad de 105 años. Con el aspecto y la marcha de una joven de los años veinte, Sadie la apremia para que recupere un misterioso collar desaparecido en extrañas circunstancias, sin el cual nunca podrá disfrutar en paz de su eterno descanso. Y aunque Lara intenta tomárselo con calma, la impulsiva Sadie la empujará a través de un alucinante y laberíntico enredo en el que se verán envueltos personajes como su repelente prima Diamanté, un estirado ejecutivo norteamericano y hasta la misma policía, que se pondrá a husmear ante la sospecha de un improbable asesinato. Así, a lo largo de este hilarante laberinto, Lara acabará convencida de que, si cuentas con la ayuda de un fantasma, al final las cosas siempre se arreglan. Una chica años veinte es una de las novelas más originales de Sophie Kinsella, que con su desternillante humor se ha convertido en la autora más vendida del género en el Reino Unido, Estados Unidos, Italia y Francia.
Crítica: Empecé a leer este libro a raíz de que no sabía que leer y como nunca había leído ningún libro de la temática chick-lit y tenía mucha curiosidad empecé a leerlo. En un principio después de leer la sinopsis pensé que no me iba a gustar, eso de que se le apareciese el fantasma de su tía abuela a la protagonista me parecía una chorrada pero a medida que iban pasando las páginas me fue enganganchando más y más, de hecho, casi me devoré el libro.
La familia de Lara es un tanto peculiar, cada uno se preocupa de sus asuntos y el resto de la familia que se busque la vida, de hecho, creo que no hay nadie normal en esa familia.
Al principio Sadie, el fantasma de la tía abuela de la protagonista me caía mal, siempre estaba molestando a Lara, gritando, siempre para conseguir lo que ella quería y Lara como es un poco tonta le hacía caso y a veces le hacía pasar por momentos bastante vergonzosos pero al final al igual que Lara le fui cogiendo cariño a la tia abuela, empiezas a darte cuenta de que no es tan egoísta como parece y que es una buena persona.
El final del libro me gustó mucho, es cierto que es un poco previsible pero aun asi me quedé satisfecha de como terminó todo, tanto la historia con la tía abuela como las demás tramas que se desarrollan en el libro ya que, no nos olvidemos, es una novela romántica asique la historia de la tía abuela no es la única que se desarrolla a lo largo del libro.
En general recomiendo mucho este libro, sobre todo ahora para verano para leer en una terracita o en la piscina mientras se toma el sol (los que podáis), es fácil de leer, entretenido y hasta te echas unas risas con algunos momentos del libro.
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